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| Serie
de cerámicas realizadas en Marruecos Año 2.000
Rompiendo el cristal del
nuevo milenio, Carlos Páez Vilaró se dio el gusto de amalgamar su pasión de ceramista
con el amor que siempre sintió por Africa.Engarzó sus dibujos y grafismos en las arcillas de un
continente que tatuó su vida de artista. De esta forma, sus dibujos nacidos bajo el sol
de Punta Ballena, pasaron a dorarse con el sol quemante de Marruecos. Una mezcla de los
azules del cielo de Uruguay, con los turquesas, amarillos y rosados que se definen en el
crepúsculo del desierto del Sahara.
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Ánforas
de cemento

En 1968 Carlos Páez Vilaró estaba en plena
construcción de Casapueblo y utilizando el mismo cemento, realizó una serie de cincuenta
ánforas mientras levantaba las paredes de su taller del mar.
Al encontrarse su casa en constante crecimiento, es
difícil que el maestro resista la tentación de modelar cada año sus criaturas de
cemento, agupándolas frente al mar, como centinelas sin pausa, entre la calma y la
tormenta.
Las piezas que se han conservado en Casapueblo se
exhiben en las terrazas del Museo. Las restantes pertenecen a colecciones particulares o
decoran el parque de "El Casfán", la
chacra-atelier que el artista posee en José Ignacio.