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Índice

Platos para una larga mesa Año 1972
Serie africana Año 1998-2000
Serie de cerámicas realizadas en Marruecos Año 2.000
Ánforas de cemento
Serie Signos del Sodíaco

 

Platos para una larga mesa Año 1972

Carlos Páez Vilaró expuso en su taller de Casapueblo, esta serie de platos que mereció el reconocimiento y la admiración de los críticos más respetados de la época.

Por la poesía que tejen sus palabras, vale la pena destacar fragmentos del texto que el artista escribió para acompañar el catálogo de esta muestra.

"Voy a servir la mesa con todos mis platos. Una mesa larga como el camino del sol. El que recorro con mis ojos cada tarde cuando el día se cierra sobre este escenario abierto sobre el mar de mi taller.

Voy a tender la mesa, con todos mis platos. Mi mesa con manteles de cardumen. Y pondré una tarjeta para cada invitado, porque esta comida será algo especial, porque aspiro reunir a mi lado por encima de edades y razas, profesiones e ideas, a seres que he tocado, contactado, abrazado en mis largas travesías, mis largos itinerarios marcados de sol a luna, de almuerzo a cena…

Codo a codo, plato a plato, sin cubiertos y al descubierto, mis comensales disfrutarán de esta mesa kilométrica, larga, infinita, mi mesa cinturón, mi mesa circular y ecuatorial, circunferente y diferente, sin vanidad de cabeceras. …extendida a lo largo de la barriga del mundo, un mundo gordo y rechoncho, ajeno a la ciencia macrobiótica, transpirando guerra y egoísmo."

Carlos Páez Vilaró. Casapueblo, Punta Ballena. 1972

(Texto extraído del catálogo de la muestra)

Serie africana Año 1998-2000

Quizás empujado por el poder invisible que inyectó el tema de la negritud en el arte de Carlos Páez Vilaró, por ese retorno espontáneo y permantente de la simbología tribal sobre sus obras o por la inevitable atracción que lo africano ejerció siempre sobre su vida de artista, es que estas cerámicas son su frase de agradecimiento al continente negro. Sus jarrones se llenan del sonido misterioso de tambores quemantes, de cantos selváticos o rondas de baile bañadas por la luz de la luna.