"Voy a servir la mesa con todos mis platos. Una mesa
larga como el camino del sol. El que recorro con mis ojos cada tarde cuando el día se
cierra sobre este escenario abierto sobre el mar de mi taller.
Voy a tender la
mesa, con todos mis platos. Mi mesa con manteles de cardumen. Y pondré una tarjeta para
cada invitado, porque esta comida será algo especial, porque aspiro reunir a mi lado por
encima de edades y razas, profesiones e ideas, a seres que he tocado, contactado, abrazado
en mis largas travesías, mis largos itinerarios marcados de sol a luna, de almuerzo a
cena
Codo a codo, plato
a plato, sin cubiertos y al descubierto, mis comensales disfrutarán de esta mesa
kilométrica, larga, infinita, mi mesa cinturón, mi mesa circular y ecuatorial,
circunferente y diferente, sin vanidad de cabeceras.
extendida a lo largo de la
barriga del mundo, un mundo gordo y rechoncho, ajeno a la ciencia macrobiótica,
transpirando guerra y egoísmo."
Carlos Páez Vilaró.
Casapueblo, Punta Ballena. 1972
(Texto extraído del
catálogo de la muestra) |