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Foto de uno de los murales
pintados en el Sanatorio Mautone de Maldonado. Uruguay |
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| Quebrando la rutina de pintura de caballete, Carlos
Páez Vilaró siempre se ha sentido empujado a encarar obras de mayor dimensión, escapándose del
bastidor para alcanzar el muro. Desde sus comienzos en
la pintura, traspasó los límites de la pequeña tela y buscó la amplitud de la pared para
soñar.
En una cruzada, el artista se impuso poner el "Color para el
dolor", y así dejó su arte en el corazón de los hospitales, como en el caso del Hospital
de San Fernando en Chile, el Hospital de Niños de Anillaco en La Rioja, Argentina, o el Hospital
de la Universidad de Georgetown en Estados Unidos.
Carlos Páez Vilaró considera que la pintura mural es
el arte ensamblado al corazón del pueblo, el color que pone alegría vistiendo el cuerpo de la
calle. |
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"Si la
pintura de caballete nace confinada a actuar dentro de un escenario elitista, reservado
para el goce íntimo de quien puede adquirirla, el arte mural en cuestión es un mensaje
despojado de egoísmo, abierto a todos."
Cuenta el maestro en su libro "Arte y Parte"En 1960 , invitado por el Departamento de ArtesVisuales de la Organización
de Estados Americanos, viaja a los Estados Unidos para realizar el mural "Raíces de
la Paz", considerado en ese tiempo como el más largo del mundo (162 metros de
extensión) en el túnel que une los edificios de la Unión Panamericana.
*En 1962,
estando en Africa, en la Costa de Marfil, el comando militar de Douala en el Cameroun lo
contrató para la ejecución de un enorme mural, en canje con pasajes que le permitirían
llegar al leprosario del Dr. Albert Schweitzer en la selva gabonesa y así responder a la
amable invitación del honorable médico alsaciano.
Al llegar a Port Gentil, pintó el mural del Hotel Relais y en
Libreville, una gran pintura en otro hotel de la cadena.
*En el Conrad Resort &Casino de Punta del Este, dejó sus colores
en el fondo de la monumental piscina y en un mural interior que describe la historia de
Maldonado. 1997, Uruguay.

*En 1998 Carlos Páez Vilaró realizó un mural de 3 mtrs de altura
por 12 de largo en el primer piso de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. foto n6, disk7